lunes, 13 de abril de 2020

SEBASTIÁN JÁUREGUI Y EL DOCTOR LÓPEZ SANZ: SU OBRA, LA CALLE DEDICADA Y UNA PELÍCULA POR ESTRENAR (Cap.11º)

LA HISTORIA DEL BALONMANO NAVARRO  TIENE ESCRITO CON LETRAS DE ORO  EL NOMBRE DE UN MÉDICO PEDIATRA, QUE LLEVÓ ESTE DEPORTE A LA CIMA MÁS ALTA DEL BALONMANO ESPAÑOL











Jesús Mari López Sanz Fernández,  nació en Pamplona  en 1928. Su vocación lo llevó a Zaragoza Primero a estudiar medicina. Después a especializó en pediatría. Fue cuando  descubrió el balonmano, que luego traería a Navarra con tanto entusiasmo y tanta aceptación. Desde aquel lejano agosto de 1946, que en compañía de un grupo de amigos fundaron Anaitasuna, no dejó de trabajar en favor de aquellos jóvenes pamploneses tan huérfanos de cualquier actividad en aquella Pamplona oscura y triste que poco a poco iba dejando atrás las penurias de la posguerra. 
ANAITASUNA AÑO 1979
Así, en aquel escenario, hoy tan lejano, unos jóvenes empezaron a practicar un nuevo deporte, casi desconocido. Sin canchas, sin ropa adecuada, casi sin balones, con agua fría en las duchas. Pero eso sí, con una ilusión tan grande que nadie hoy podría explicarse cómo ocurrió. Era a finales de los años cincuenta cuando por iniciativa de un médico surge en Navarra éste deporte. Ése médico era "EL DOCTOR", sí el Doctor, así se le conocía. 
ANAITASUNA 35 - BENFICA 28 EN LA COPA EHF
Paralelamente se creó la Federación y comenzó a escribirse la historia en nuestra comunidad. Aquel puñado de amigos, que fundaron Anaitasuna, ordenadamente se repartieron las funciones.

Sebastián Jáuregui le dedica esta
bella semblanza a su maestro
 Como no podía ser de otra forma a Jesús Mari le correspondió la fundamental tarea, con la ayuda del equipo que él mismo confeccionó, de sacar adelante este deporte. Como en todos los inicios se jugaban partidos informales a la sombra de los centros escolares, en éste caso la Escuela de Comercio, germen del primer Anaitasuna. El primer campeonato oficial que se celebró en nuestra ciudad, organizado por la Federación Navarra. Fue en el año 1957. Participaron los siguientes equipos: Anaitasuna, Amistad, Txarpaleta (Antiguos alumnos de Escolapios), C.D. Medicina, Ruiz de Alda, Irrintzi, San Antonio y el SEU (Sindicato Español Universitario). Anaitasuna resulto campeón en aquella disputada primera liga. No fue fácil sortear todas las dificultades pero el campeonato salió adelante. Como curiosidad diremos que los partidos se disputaban en los frontones Euskal-Jai y alguna vez en el Labrit. A los tres años de su creación, Anaitasuna ya era Campeón de España de su categoría (Bilbao, 1960), siempre de la mano del Doctor. Siete años después fue el primer equipo navarro en alcanzar la élite nacional (ascenso a División de Honor, Pamplona, 1967). Eran tiempos de deporte aficionado y López Sanz, como todos, alternaba su actividad profesional con el Balonmano. Aquel éxito deportivo resultaba increíble en aquella pequeña ciudad, que con poco más de 100.000 habitantes tuviéramos uno de los doce mejores equipos del país y aportando jugadores a la Selección Española: Hualde, Baquedano, Ibarrola. Siempre en el Anaitasuna acariciaron el ambicioso proyecto de unas instalaciones propias y los éxitos del equipo fueron el espaldarazo definitivo para llevarlo a buen término. De esta manera el balonmano fue ganando adeptos, convirtiéndose, un deporte antes desconocido en uno de los más populares en Navarra, que llegó a contar con otros dos equipos (San Antonio 1972 y Beti Onak en 1980) en la élite nacional. Su generosidad y entrega en pos de este deporte la puso a disposición de la Federación donde impartió todo tipo de enseñanzas, que él mejor que nadie supo transmitir a los nuevos entrenadores, que acudíamos siempre con verdadera devoción.
A pesar de su gran dedicación a este deporte que amaba y tanto nos hizo querer, el Doctor era sobre todo médico, atendiendo sus consultas tanto en el Ambulatorio como en su consulta privada, con intensa actividad. Sacando tiempo atendía de forma desinteresada un consultorio de pediatría en el dispensario que Cruz Roja tenía en la Rochapea, ya que en aquellos tiempos la cobertura sanitaria no llegaba a todos. Fueron numerosos los premios y distinciones que recibió a lo largo de su trayectoria, destacando la Medalla al Mérito Deportivo y Premio Nacional de la Federación Española en 1970.
Quizá más que sus logros deportivos o su compromiso social, que él nunca buscó publicitar, lo que mejor recuerden quienes le conocieron fuera su modestia, que le llevaba a huir de cámaras y proyección pública, su entusiasmo contagioso, su generosidad y su desinterés personal. Rehuyó cargos políticos, propuestas académicas o fichajes deportivos y prefirió atender su consulta habitual y entrenar a su club de siempre, sin recibir compensación económica alguna. Defendió siempre un balonmano no profesional, basado en los valores del deporte. En 1980 se fue uno de los grandes en la historia del Anaitasuna y el mejor en nuestro deporte. El respeto, pero sobre todo el cariño que se ganó a través de los años se vio reflejado en la multitudinaria despedida tanto en el cementerio como en el Pabellón Anaitasuna, donde tuvo lugar su funeral.


Jesús López-Sanz Echarren "Estoy haciendo un documental sobre mi padre"

El joven diector de cine se emocionó junto a decenas de pamploneses. La ciudad dedicaba una calle a su padre, Jesús Mari López-Sanz, junto a su club: el Anaitasuna. A su padre, médico e impulsor del balonmano en Navarra, se le conocía en Pamplona como "el doctor". "Mi padre practicaba pediatría con los niños y el balonmano era "medicina espiritual" para los mayores: entusiasmo e ilusión para mucha gente", dice el director pamplonés.  
Pero el documental no es sobre él sino a partir de él: la indagación sobre "el doctor" abre la puerta a un país y un tiempo diferentes, y a lo que todos buscamos ¿cómo conseguir hacer realidad los sueños? Él, y sus amigos, lo consiguieron con ilusión, creatividad, inteligencia... y disfrutando por el camino.

- ¿Alguna anécdota?
- Un día fue a los toros con peluca, disfrazado de guiri y hablando como tal. Sus propios amigos, compañeros de localidad, se preguntaban entre sí: ¿pero a quién ha regalado la entrada Jesús Mari?
-Tu padre hizo grande al deporte en los tiempos que había que trabajar por un ideal a cambio de nada.
- Parece difícil de entender, porque hoy el deporte está más cerca del espectáculo y el negocio, pero, en realidad, esa actitud es puro deporte: hacer un esfuerzo por diversión, para conseguir nuevos retos, para mejorar la salud, para compartir una ilusión y buscar un poco de felicidad. Hoy suena raro, ¿no?
Jesús López-Sanz (Pamplona, 42 años), regresa al cine descubriendo a su padre y la Pamplona de los años 70.



La alcaldesa de Pamplona inaugura la calle Dr. López Sanz





La alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, ha inaugurado la calle Doctor López Sanz, en la que se ubica la Sociedad Deportiva Anaitasuna. El Ayuntamiento decidió dedicar esta calle, que antes se denomiaba travesía Monasterio de Irache, a Jesús Mari López Sanz, precursor y difusor del balonmano en Navarra.

Este acto se enmarca en un fin de semana de actividades organizadas por la Sociedad Deportiva Anaitasuna con motivo del 50 aniversario de la Sección de Balonmano, informó el Ayuntamiento de Pamplona en un comunicado.

A las 19 horas, la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, y presidente de Anaitasuna, Javier Labairu, han inaugurado la exposición fotográfica 'Balonmano Anaitasuna 50 aniversario', que se ubicará en la entrada principal de las instalaciones del Club. A continuación, Yolanda Barcina ha inaugurado la calle Doctor López Sanz.

Jesús María López-Sanz Fernández nació en Pamplona en 1928. Estudió medicina en Zaragoza y se especializó en pediatría en Madrid. Cuando regresó a trabajar a Pamplona, empezó a promover el balonmano en Navarra.

Desde 1946, el doctor fue uno de los fundadores del Club Anaitasuna, y formó y dirigió el primer equipo de balonmano de la Sociedad desde sus inicios hasta que estuvo asentado en la División de Honor. A los tres años de su creación, Anaitasuna ya era Campeón de España de su categoría (Bilbao, 1960). Siete años después, fue el primer equipo navarro en alcanzar la élite nacional (ascenso a División de Honor, Pamplona, 1967).

Eran tiempos de deporte aficionado, y López-Sanz, alternaba su actividad profesional con el balonmano, así que muchos de sus jugadores le llamaban 'el doc' o 'el doctor'. Aquel éxito deportivo dio pie a la construcción del pabellón y facilitó la creación del club polideportivo -antes la sede social estaba en un piso de la calle Mayor-.

A partir de 1969, López Sanz se alternó en la dirección del primer equipo con Ángel Hermoso de Mendoza, y paralelamente preparó el Anaitasuna 'B' que llegó a jugar en primera nacional, mientras formaba nuevos entrenadores y supervisaba y fomentaba las categorías inferiores, que aseguraron el relevo y la permanencia en División de Honor durante doce temporadas consecutivas, a pesar de ser un equipo no profesional.



                                                                   (CONTINUARÁ)

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