domingo, 1 de abril de 2018

JUAN CARLOS UNZUÉ, DEPORTE EN LAS VENAS



Recuerdo que viajamos Goico y yo en AVIACO en asientos contiguos y pudimos hacer el trayecto hablando. Me comentaba Andoni Goicoechea con extrañeza: "No sé por qué pero me temo que Johan Cruyff me ha fichado para que juegue de lateral adelantado, de carrilero"...como se dice ahora. Una posición que le llevó a ganar muchos títulos, a la Selección Nacional e incluso a un Mundial.
A la llegada al aeropuerto del Prat nos esperaba Juan Carlos Unzué junto a una nube de reporteros gráficos. Juntos fuimos a comer al Restaurante del navarro "Gorría" que les hacía un 50 % de descuento a todos los jugadores del Barcelona con tal de tenerlos a su lado, lo que no era un mal negocio, sino una excelente inversión publicitaria, pues mucha gente iba a comer sólo por ver de cerca a sus ídolos.
Goico iba a recibir, de paso, el premio "Minuto de oro" que le entregaba una emisora catalana.



Juan Carlos Unzué Labiano nació en Pamplona el 22 de abril de 1967. Su vida ha estado dedicada al fútbol como portero de Primera División. Debutó en 1986 en el Osasuna, fue suplente de Zubizarreta en el FC Barcelona, y sus mayores hazañas llegaron en el Sevilla donde permaneció seis años. Tras retirarse ha sido entrenador de porteros del FC Barcelona y entretanto ha probado la experiencia de entrenar a un equipo: el Numancia y esta temporada al Celta. ¿Sensaciones?


-Muy contento, sin problemas de aclimatación, porque ya conocía a la mayoría del grupo de trabajo.
Ahora que ya has podido probar las dos categorías como entrenador, ¿qué es lo que más valoras de cada una de ellas?
-Lo más importante es que he podido cumplir mi sueño de ser entrenador. A partir de aquí, lo más llamativo ha sido constatar la gran diferencia en cuanto a responsabilidad, que hay entre ser un ayudante o ser el líder o cabeza visible de un equipo. Es evidente que te sientes mucha más involucrado y responsable de lo que hace el equipo, tanto dentro como fuera del campo, para lo bueno y lo malo.


¿Qué es lo que más te gustó en el año que pasaste entrenando al Numancia?
-Saber que he dejado algo diferente, algo que haya hecho sentirse a algún jugador, mejor de lo que era antes de trabajar conmigo. Si además te lo dicen los implicados, pues sabe mejor.


¿Qué preparación seguían tanto Valdés como Pinto en el Barça?-
-Mi metodología de trabajo tiene el objetivo de que el portero cuando compite, sienta que es capaz de solventar cualquier situación del juego, que nada sea desconocido o una sorpresa.


Guardiola ideó el juego empezándolo ya desde el saque del portero, ¿ha sido fácil trabajar esta idea en ellos?
-Ya era importante también con Frank en los años anteriores, pero si es cierto que lo hemos trabajado en mayor cantidad de sesiones. Ha sido sencillo, porque Víctor y Pinto, tienen la actitud, el deseo y las condiciones para ejecutarlo.
¿Cómo se trabaja a nivel psicológico la mala racha de un portero o una “cantada”?
-Trabajando y trabajando. Cuanto más se entrena, menos se falla. El portero tiene que ser capaz de convivir con el gol, incluso con el error. Hay que analizarlo, reflexionar y buscar soluciones si es preciso para que no vuelva a repetirse. La mejor terapia es generarles la confianza para seguir compitiendo sin dudas.


¿Naces siendo portero o es una cuestión de formación y trabajo?
-De todo un poco. Lo más importante es que tú sientas que ese puesto te gusta, que sientas pasión por ello.
¿Cómo se mantiene física y psicológicamente un portero que juega tan pocos minutos como es el caso de Pinto por ejemplo?
-Físicamente no es problema porque se entrena mucho. Lo más difícil es aceptar tu rol, sin conformismo, trabajando como si el siguiente partido lo fueses a jugar. Muy difícil sobre todo si la situación se alarga en el tiempo. Por eso tiene tanto valor lo que hace Pinto.


En relación a esto, te tocó una situación similar con Andoni Zubizarreta. Aquella primera temporada complicada de Cruyff ganasteis la Recopa contra la Samp, ¿qué recuerdo tienes de ese triunfo?
-Todos los títulos fueron una gran alegría. Estoy muy orgulloso de haber sido participe de esa época. Jugué poco, pero aprendí muchísimo, circunstancia que me dio la posibilidad de que mi posterior carrera fuese mejor.
Pasados los años se pudo ver cómo Zubizarreta, además, seria indiscutible hasta la derrota de Atenas. ¿Crees que podría haber sido el portero titular del Dream Team?
-Para mi fue él el portero del Dream Team.


¿Cómo viviste en su día el récord de imbatibilidad que consiguió Víctor Valdés o su quinto Zamora (el cuarto consecutivo)? ¿Sientes parte de responsabilidad?
-Siempre es difícil batir récords. La responsabilidad es sin duda suya y de sus compañeros.
Tu importante papel como entrenador de porteros en el FC Barcelona supera su papel como jugador, ¿cómo recuerdas aquella época?
-Todo es importante, la suerte para mi es que llevo 27 años trabajando en lo que me gusta. Pero sí te digo que, lo que sientes de jugador no tiene comparación.


¿Ha cambiado la manera de entrenar a los porteros en comparación a tu época como jugador?
-Sí, no tiene nada que ver, empezando porque antes no existía el entrenador de porteros. La metodología, la intensidad, todo es muy diferente.
¿Cómo suben los nuevos porteros de La Masía?
-Hay un gran nivel. El tiempo dirá si tenemos sucesor para Victor y Pinto.
Parece ser que tus hijos seguirán tus pasos futbolísticos, ¿qué consejo les das?
-Lo único que he intentado transmitirles, es que disfruten de cada entreno, de cada partido. Que hagan todo con la mayor ilusión y honestidad posible.


Para acabar, una referencia a tu equipo de siempre. ¿Te ves algún día entrenando al Osasuna?
-Me haría mucha ilusión, pero tendría que dar más motivos y tener más experiencia como entrenador para poder tener esa oportunidad.

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