lunes, 12 de diciembre de 2016

FERNANDO GOÑI, DE LAS CANCHAS DE LOS FRONTONES A LOS FOGONES DE SU HOTEL FRENTE AL PANTANO DE EUGUI


APROVECHANDO QUE ES NOTICIA POR HABER HECHO DE ANFITRIÓN AL ILUSTRE VISITANTE,  
JULEN LOPETEGUI,  SELECCIONADOR NACIONAL 
DE FÚTBOL, OFRECEMOS UNA SEMBLANZA DEL PELOTARI DE ZUBIRI, 43 AÑOS DE EDAD, QUE REGENTA EL HOTEL QUINTO REAL JUNTO AL PANTANO DE EGUI. 



SUELO COINCIDIR CADA SEMANA CON FERNANDO 
EN LOS CAMPOS DE FÚTBOL PUES SU HIJO AMET JUEGA DE PORTERO, POR CIERTO MUY BIEN, CON MI NIETO GORKA EN LAS FILAS DE OBERENA 11 AÑOS.





Fernando Goñi no es el único pelotari que ha decidido invertir en el mundo de la hostelería. Los hermanos Olaizola regentan desde hace varios años una sidrería en Hernani y Rubén Beloki es socio de un hotel en Irurtzun con Jorge Nagore. Pero el zaguero de Zubiri fue el primero que dio el paso. 
Con el apoyo inicial de su hermano y un par de amigos se lanzó a la aventura de hacerse cargo del hostal Quinto Real de Eugui, con unas vistas maravillosas sobre el pantano que abastece de agua a Pamplona. El edificio, con una antigüedad de cuarenta años necesitaba una reforma integral. Se había quedado obsoleto. Los anteriores propietarios eran gente mayor y ya no podían hacerse cargo del establecimiento. Fernando Goñi vio allí una inversión para el futuro. «Eugui siempre me ha parecido un sitio muy atractivo», nos dice.




La localidad navarra, de 350 habitantes, donde se respira tranquilidad en cada esquina, está a sólo siete kilómetros de su Zubiri natal y a veinte más de la Plaza del Castillo de Pamplona. Vamos, como quien dice a tiro de piedra.
En un principio lo tuvo en régimen de alquiler, pero llegó el momento de dar el paso y adquirirlo en propiedad. Lo hizo y reconoce «estar metido hasta las cejas» para hacer frente a la inversión que tuvo que realizar. «Tiramos todo, de arriba a abajo».
El hostal Quinto Real es ahora un coqueto establecimiento que cuenta con 18 habitaciones, comedores, zona de juegos infantiles, parking. Tiene una categoría de dos estrellas y, sobre todo, unas impresionantes vistas sobre el pantano de Eugui. Con una plantilla que oscila entre diez y doce personas, según temporada, la mayoría del propio Eugui y de Pamplona, Fernando Goñi es la punta de la pirámide. «Aquí hago de todo, desde coger el teléfono hasta atender en la barra del bar. Hay que trabajar mucho para sacar el negocio adelante, que no es fácil. Menos mal que la familia te echa una mano cuando más lo necesitas. El de casa siempre tiene que dar más el callo».



El zaguero de Zubiri se arrepiente de no haber estudiado «más que hasta BUP», pero no por ello ha dejado de formarse, además de jugar a pelota. En otoño y en invierno suele hacer cursos de gestión hotelera y marketing on line. Incluso tiene su propia página en internet www.Quinto Real.com Quiere estar al día, quiere tener información. Quiere ser competitivo, como en la cancha. «Internet es una herramienta básica de trabajo hoy en día. Suelo entrar bastante. Me gusta realizar estadísticas para saber de dónde viene la gente a visitarnos. En este negocio tienes que hacerlo todo tú, en un hotel pequeño tú debes buscar al cliente, no esperar a que recale en tu establecimiento». Su próximo objetivo es recalificar la propiedad como hotel rural para obtener una subvención y realizar diversas mejoras.




Su clientela se compone, principalmente, de familias con hijos y grupos organizados que sobre todo buscan, en opinión de Fernando Goñi, «tranquilidad y estar en contacto con la naturaleza». Ofrece una cocina tradicional en la que destaca la mano de su madre, María Felisa. Sus platos estrella son los relacionados con la caza y los hongos. .



La crisis económica también ha llegado hasta Eugui. «Se nota, claro que se nota. Sobre todo en el día a día. Mucho más que en el turismo y en el ocio. La gente tiene menos alegría a la hora de meterse la mano al bolsillo». De ahí que la oferta de menús económicos haya calado entre sus huéspedes.
Casado con Irantzu, llevan juntos desde que debutó como profesional, tiene dos hijos: Amets y Kepa. El primero cumple doce años en mayo y el segundo ocho, también en mayo. «Aquí, en septiembre, es la época de la berrea», bromea Fernando Goñi al intentar explicar la coincidencia en las fechas de los nacimientos de sus chavales, a quienes habla en euskera. Ambos estudian en una ikastola en Pamplona, donde reside toda la familia.



Reconocer ser «un poco cocinillas», sobre todo en su domicilio, pero su gran hándicap es la falta de tiempo. «Me gusta hacer cualquier tipo de pescado al horno. Los guisos ya son más complicados. Hay que tener mucha paciencia y una buena mano. Esos detalles marcan el estilo de cada establecimiento».
Su hobby es «estar con la familia y los amigos». En invierno se acuesta pronto, entre las 21.30 y las 22.00 horas. Le gusta leer cuando está inmerso en la competición, libros entretenidos, que enganchen. Ve poco la televisión «algún partido de fútbol y las noticias, poco más». Está entregado a su familia y a su negocio.
Curiosamente, desconoce el número de txapelas que ha conseguido a lo largo de su carrera. «No las he contado. Puedo tener unas cuarenta». Su padre, José Antonio, le refresca la memoria. «Tiene tantos trofeos como para cargar un camión», apostilla.

Se define como «deportista» antes que «pelotari» y destaca por su carácter competitivo. Desde niño. Fue campeón navarro ya en categoría benjamín. Siempre ha jugado de zaguero. Sólo en una ocasión lo hizo en los cuadros alegres, en una final del GRAVN cadete, en la que formó pareja con Rubén Beloki. La cosa no le fue bien. Perdió y no lo olvida, pese a que han pasado muchos años desde entonces.




CON EL SELECCIONADOR NACIONAL DE FÚTBOL, 
JULEN LOPETEGUI Y VARIOS PELOTARIS 
RECORDANDO VIEJOS TIEMPOS 
ESTE FIN DE SEMANA EN EL 
HOTEL QUINTO REAL DE EUGUI

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