viernes, 23 de marzo de 2018

PEDRO MARI ZABALZA, UNA DE LAS VIEJAS GLORIAS OSASUNISTAS, CON ADN DE LA "ROCHA"




Pedro María Zabalza Inda, nació en el barrio de la Rochapea de Pamplona el 13 de abril de 1944.
Inició su carrera futbolística como jugador en el Oberena de su Pamplona natal, para pasar al año siguiente a Osasuna. Tras tres exitosos años, el Barcelona fichó al jugador, pagando 4 millones de pesetas y tres jugadores, dos de ellos en propiedad. Siendo jugador del Barcelona llegó a jugar siete partidos internacionales con España. Tras ello ficho por el Athletic y finalizó su carrera en Osasuna.


DEL ROCHAPEANO AL OBERENA

Inició su carrera futbolística como jugador en el Oberena de Pamplona, para pasar al año siguiente al Club Atlético Osasuna. Tras tres exitosos años en 1967 y a cambio de 4 millones de pesetas y tres jugadores 2 de ellos en propiedad, Pedro Mari Zabalza llegaba al FC Barcelona procedente de Osasuna. Vivió seis temporadas en el club blaugrana, en las que participó en dos títulos de Copa. En 1968, contra el Real Madrid (1-0) en la popularmente conocida como la 'final de las botellas'. En 1971, también en el Santiago Bernabeu, contra el Valencia. 4-3 tras una prórroga, con gol incluido de Zabalza antes de que se llegara al tiempo extra. No fue un Crack pero si un jugador importante en el esquema del Barça, fue un jugador luchador y decisivo en varios partidos con el Barça.
En 1974, el navarro se incorporó al Athletic, donde jugó hasta 1976. Fue internacional absoluto 7 veces en la fase de clasificación para el mundial de México 1970.




“Ezcurra hizo que Osasuna se mantenga como club

deportivo. Eso lo dice todo".



El entrenador de Fermín Ezcurra fue Pedro Mari Zabalza. No porque el presidente de Osasuna no contara con más técnicos, sino porque las figuras de ambos se asocian al osasunismo emergente de finales del siglo pasado, a grandes momentos del osasunismo previos al fútbol contemporáneo. Zabalza llegó a Osasuna en 1986, tras el relevo de Brzic, y, en total, el técnico pamplonés, tuvo tres lustros de relación en el club con el ahora fallecido -fue técnico del primer equipo hasta 1994-. “Tuvimos una relación de 15 o 16 años”, recuerda el extécnico rojillo, que dice, apenado, encontrarse fuera de Pamplona y que no va a poder asistir a los actos de reconocimiento al exmandatario rojillo. “Con Ezcurra jugué mi último año como futbolista, en Tercera División. Recuerdo que vinimos a jugar un torneo con el Athletic y Ezcurra me convenció en la cena que hubo después para que fichara por Osasuna aunque estaba en Tercera. Luego ascendimos...”, recuerda.
“Luego empezó como técnico, estaba en los juveniles y en la secretaría técnica, con Fernando Murguía. Eran otros tiempos, porque se entrenaba en el Sadarcillo, que los domingos era el sitio de aparcamiento para los socios”.
Zabalza tiene muy claro que con Ezcurra se asentaron las bases del Osasuna actual, que enseñaba Tajonar como gran elemento patrimonial y su política de cantera como estandarte, y que, en consecuencia, debe ser considerado como el hombre más importante en la historia del osasunismo. “El poco dinero que tenía, lo utilizó en hacer Tajonar y no en hacer fichajes”, continuaba su recordatorio. “Es el hombre más importante en la historia de Osasuna porque el club lo colocó en su momento a la altura del Real Madrid, Barcelona y Athletic, los únicos clubes que son sociedades deportivas, y eso lo dice todo. Osasuna difícilmente puede ganar títulos, pero con una gestión intachable se han conseguido cosas como ésta”.
“En vez de gastar en fichajes, él prefería pensar en el club y en los jugadores de aquí”, continuaba. “Por eso, hizo Tajonar y también compró un par de pisos en Pamplona para que los chavales que venían a Osasuna pudiesen estar en casas. Ezcurra era un hombre al que le gustaban que le dieran ideas, a mí me preguntaba por Lezama y otras cosas. Lo recuerdo como una persona intachable, un amigo, que fue capaz de llevar un club como una familia”.

¿Qué fue de... Pedro Mari Zabalza? 

El navarro, jugador del Barça entre 1967 y 1973, fue uno de los primeros accionistas de NH Hoteles y fundador de la cadena HG

Entrenador del mejor Osasuna de la historia, también fue seleccionador navarro y ahora vive desvinculado del fútbol

"Si nos confiamos, somos muy malos”. La frase de Pedro Mari Zabalza (Pamplona, 13-4-1944) cuando era el entrenador del mejor Osasuna de la historia cuajó en Pamplona y a día de hoy, sigue instalada en el imaginario colectivo de la afición como si fuera el lema del club. Fue solo una de las aportaciones de Zabalza a Osasuna, el club de su vida a pesar de sus seis años como centrocampista del Barça (1967-73).



Su currículum deportivo abarca una amplia carrera como jugador (antes del Barça jugó en Osasuna y después, en el Athletic) y como entrenador (Osasuna y Rayo), pero su trayectoria como empresario, menos conocida, es igual de exitosa: lejos de las fronteras de Pamplona pocos saben que Zabalza, hijo de un pastor del barrio de la Rochapea, fue uno de los primeros socios de la cadena de hoteles NH. La fundó otro navarro, Antonio Catalán, buen amigo de Zabalza.
En su momento, me propuso entrar en el negocio y acepté”, rememora Zabalza. Todo empezó con el hotel Ciudad de Pamplona, a finales de los setenta. La empresa creció hasta convertirse en una multinacional con presencia en varios países: Zabalza compaginó su cargo como entrenador de Osasuna con su trabajo en la empresa hotelera.
Estuvo más de una década como accionista de NH, convirtiendo el negocio hotelero en una parte más de su vida, hasta el punto de que sus hijos también se dedican a los hoteles. Concluida su etapa en NH (Antonio Catalán vendió la empresa en 1997), Zabalza dio un paso adelante sin abandonar los hoteles. “Junto a unos amigos, ex jugadores como Palau, Franch o Zaldúa, pusimos en marcha HG Hoteles”, explica. Ahora tienen presencia, sobre todo, en las islas y en zonas de esquí como La Molina, Cerler, o Sierra Nevada. 
A sus 73 años, el espíritu emprendedor de Zabalza no se apaga: también supervisa una parte de la gestión de las bodegas Marco Real, en Olite (Navarra). 
El tiempo de ocio también está más que cubierto. “Bajo a ver a Osasuna, cuido de los nietos y juego al pádel”, explica con la misma serenidad con la que se expresaba cuando entrenaba, no en vano en Tajonar le llamaban ‘el Profesor’



TRES AÑOS, TRES PRESIDENTES

Zabalza llegó al Barça en 1967. “En los tres primeros años tuve tres presidentes; Llaudet, De Carreras y Montal, debe de ser un récord, ¿no?”, recuerda desde Pamplona. Fue un centrocampista técnico, más asistente que goleador, que abandonó el Barça cuando aún le faltaba un año de contrato, poco antes de la llegada de Cruyff. “Lástima porque si me hubiera quedado, habría ganado una Liga”. 

Desde que dejó de entrenar en 1997 ha vivido desvinculado del fútbol, a excepción de una breve reaparición como seleccionador de Navarra. No se ha prodigado como comentarista de televisión, radio o prensa, pero suele acudir a las reuniones de ex jugadores de Osasuna y a las ‘folgas’ del Barça, las reuniones anuales. 

«Al final te sientes impotente en el banquillo» 

El nombre de Pedro Mari Zabalza estará unido para siempre al de Osasuna. El ex técnico rojillo llevó al equipo a escribir algunas de las mejores páginas de su historia entre finales de los años ochenta y comienzo de los noventa. Después de aquel ciclo llegó su destitución y el descenso a Segunda Dvisión en la temporada 93-94. A pesar del negro precedente, Zabalza no ve similitudes entra aquella situación y la actual. «No, yo creo que este año es diferente. Yo tuve muchos más altibajos porque se me iban varios jugadores cada año, se traspasaban. Pero esta temporada no hay ningún motivo para eso. 



Apuestas coherentes 

Zabalza reconoce que la situación es difícil, pero pide tranquilidad. «Está complicada la cosa porque cuando no ganas la clasificación es preocupante, pero estamos empezando y hay que tener tranquilidad y esperar que los jugadores reaccionen, ése es el secreto». 

En ese sentido, el técnico que llevó a Osasuna a conseguir por primera vez un cuarto puesto en Liga espera que la afición no convierta el Sadar en un estadio hostil hacia su propio equipo si las cosas no empiezan a salir bien. «No sé. El vestuario de Osasuna siempre ha sido una base fundamental. Lo que creo es que en estas ocasiones el apoyo del público es fundamental. De cara al futuro hay que tener paciencia. No se pueden perder los papeles porque luego cuesta levantar eso. El jugador se tiene que sentir arropado y, si no le salen las cosas por diferentes motivos, porque no está en su mejor momento, necesita el apoyo del público más que nunca». 



Para Zabalza no es el técnico, sino los jugadores los que tienen que cambiar de actitud y enfrentarse de cara a la adversidad. Estos jugadores han demostrado que tienen un gran nivel y el secreto está en recuperarlo y ellos son los que más tienen que poner. El entrenador poco puede hacer, al final te sientes impotente en el banquillo. Son los jugadores los que tienen que coger la forma». 

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